En resumen, le encantó.
Mas tarde vinieron a visitarnos nuestros amigos de Túnes que viven acá, con sus dos "criaturitas": El mayor de 4 años y la menor de 2 1/2.

La cuestión es que estos dos hijitos del demonio no pararon de intentar hacer una atras de la otra desde que cruzaron la puerta de mi casa: tocar, romper, descuajeringar, desarmar, etc.
Fueron para mí 2 horas de stress interminables, y en mas de una ocasión quise "simular" un pequeño accidente que los niños tal vez podrían tener con mi escalera, cuestion de sacarles las ganas de seguir maltratando lo que uno se rompe tanto para tener.
Al ver a los padres frenarlos y tratar de calmarlos, nos dimos cuenta de la payasada que es la "psicología" actual Quebecoise para tratar a los chicos: no se los puede golpear, ni gritar, ni hablar en terminos amenazantes, ni dar reprimendas, ni nada de nada. Solo se puede tretar de negociar y explicar en términos que el niñito comprenda.
Esta pareja que vino a casa amenazaba a los engendritos de Belzebu con que habría "consecuencias" si seguían así. De hecho una de las consecuencias que el padre le indicaba a su hijo que habría es que no vendrían mas a visitarnos si seguía portandose mal.
DESDE YA QUE NO PISAN MAS MI CASA!!
Lo lindo es que los padres dicen que ambos niños tienen problemas "de aprendisaje", ambos niños "tienen dificultad para hablar bien", que ambos niños son "boxeados" en el jardín de infantes...que casualidad, no?
Lo triste es que en 2 años ese chico empieza el primer grado, y yo sé lo que va a pasar: la maestra los va a llamar a los padres la primera semana de clases para informarles que "el chico necesita de una escuela para chicos especiales con necesidades especiales", el pibe va a terminar tomando Vicodin, y no va a ir ni para atrás ni para adelante.
Y todo por qué? Porque nadie le puso dos gritos bien puestos en el momento correcto y un chirlo en la cola (de mentirita nomás, hacer el gesto ya al chico lo asusta).
Sí, es cierto, los chicos son totalmente vulnerables a la voluntad de los adultos y a sus abusos, con lo cuál hay que vigilar mucho como se los trata (los nuestros y los ajenos), pero el libertinaje total es igual de nocivo, y eso es lo que pasa hoy en Québec.
Si todo va bien, la vision de la cosa se ira acercando cada vez mas a un punto intermedio y sano para que los chicos no sean bajo ningún punto de vista maltratados pero que tampoco pierdan los tan necesarios límites para poder convivir en sociedad y desarrollarse sin problema en la vida.
A ver si escuchando un poquito de Martine Girault se me calman los nervios...!




